Ritual sin presa
Noche, esconde mis miedos entre tu inmensa oscuridad, calla mis pensamientos con tu infinito silencio.
Ahora quiero escuchar esa advertencia una vez más: el gruñido más bajo de tus bosques, el gruñido de aquel de ojos negros...
Noche, sólo quiero verlo frente a mí, con los músculos tensos y las orejas aplanadas.
Cierro los ojos y lo siento venir, de repente lo veo rígido y alto. -¡Mírame!- Lo miro fijamente
¡Corre!
Enseña los dientes -¡No te muevas! No será rápido ni preciso-
¿Por qué te vuelves loca?
¡Cuenta!
1, 2, 3, 4, 5…
Noche, déjame escucharlo otra vez
Noche, déjame distinguir
Noche, ¿Por qué me ha llamado su Luna?
Más bien ¿Soy la presa?
¡Cázame!
¿Soy la Luna?
¡Contémplame!
No soy nada…
¡Olvídame!
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